sábado, 27 de agosto de 2022

Tipos de enfoque por competencias

Los enfoques educativos por competencia tienen una presencia significativa en el ámbito de la educación, particularmente en cuanto al aprendizaje y a la enseñanza, han hecho posible el surgimiento de explicaciones y de instrumentos metodológicos y tecnológicos para abordar tales procesos desde diferentes dimensiones. Según Antonio Gago, un modelo educativo es una representación ejemplar del proceso de enseñanza aprendizaje, en la que se exhibe la distribución de funciones y la secuencia de operaciones en la forma ideal que resulta de las experiencias recogidas al ejecutar una teoría de aprendizaje.

1.      Enfoque Conductual: el docente entrega los estímulos a los estudiantes y estos al recibir el estímulo deben entregar una respuesta, al mismo tiempo hay una contante intervención del docente en el proceso de enseñanza a prendizaje., enfatiza “el comportamiento clave de las personas para la competividad”

2.    Enfoque Humanista: se crea un clima positivo en el aula para el proceso de enseñanza aprendizaje, y eso se genera a través del diálogo con el profesor, quiere decir que le docente es el guía para el estudiante, y este responde a los estímulos internos y externos que se encuentran en el medio, “enfatiza los procesos complejos de desempeño ante actividades y problemas con ideonidad

3.      Enfoque funcionalista/pragmático: integra la competencia comunicativa y se cree esencial en la comunicación intercultural, y la adquisición enfatiza “el conjunto de atributos prácticos”

4.      Enfoque constructivista: como modelo pedagógico se fundamenta en la premisa que pone en evidencia que el conocimiento no es una fiel copia de la realidad, sino una construcción del ser humano, y enfatiza “las habilidades y destrezas cognitivas para resolver problemas en los procesos laborales”



Los saberes desarrollados en la competencia

 

Según Cepeda (2013), “las competencias suponen la integración de tres tipos de saberes: el conceptual que es el saber, el metodológico que es el saber hacer y el humano que es el saber ser”. Y en la misma línea, Manríquez (2012) la define como “la capacidad que tiene el ser humano en el saber qué, saber cómo y saber ser persona para resolver de manera eficaz y eficiente las situaciones de la vida”.

Pero, ¿qué implica cada uno de estos saberes?

  • Saber:

Se trata de la parte cognitiva, es decir, la capacidad de internalizar el conjunto de conocimientos que se adquieren, y que pueden ser tanto teóricos como prácticos.

Eso sí, en una sociedad en movimiento y donde la adaptación al cambio se ha convertido en esencial, tal y como podrás imaginar el “saber” no es para nada estático, sino todo lo contrario: ha de mejorarse y actualizarse de forma constante.

  • Saber hacer:

Este saber implica la aplicación de lo aprendido, así como una conciencia real del desempeño actual en la materia, por lo que la correlación entre este saber y el anterior es directa ya que supone la alineación de conocimiento y técnica.

Veamos un ejemplo: una persona puede tener todos los conocimientos necesarios para ejercer una profesión determinada (saber), pero es en el propio puesto de trabajo donde demostrará lo que realmente sabe llevando a cabo las tareas necesarias (saber hacer).

Por este motivo aquí la experiencia jugará un papel importante, con el objetivo de que gracias a ella se perfeccionen las habilidades y aptitudes, guiándolas y orientándolas hacia la calidad en el hacer, logrando así mayor destreza y un rendimiento óptimo.

  • Saber ser:

Por último, el “saber ser”, que hace referencia a las capacidades emocionales de la persona e incluye las actitudes y habilidades sociales, es decir, como ésta se desenvuelve en este sentido tanto de manera individual como grupal.

Estrategias de evaluación

La valoración de las competencias requiere de tres procesos interdependientes: autovaloración, covaloración y heterovaloración. Ver video: CÓMO EVALUAR POR COMPETENCIAS





Características del concepto integrador de las competencias

A los conceptos anteriores de competencia profesional, reducidos a sus aspectos más prácticos, se pueden ir añadiendo afortunadamente rasgos novedosos que van enriqueciendo el enfoque de las competencias. De esta forma se sobrepasa la simple faceta “manual” o “práctica” para incorporar otras dimensiones de carácter cognitivo, actuacional, comunicativo, social y ético. Es así como el término de competencia profesional se va transformando en un concepto cada vez más complejo, de naturaleza esencialmente multidisciplinar e interdependiente, que integra las aportaciones de la lingüística, la sociología, la psicología, la pedagogía y la filosofía primordialmente. Cuando además se desea incorporar a su definición las nociones de cambio e incertidumbre (recuérdese que el contexto implicaba la posible modificación de las circunstancias en las que desempeñar una ocupación), surge la oportunidad de

abordar el análisis del término desde un paradigma integrador como es el pensamiento complejo. No adoptaremos aquí este enfoque, pues no es nuestra intención acogernos a ninguna perspectiva o metodología concreta. Nos interesa, en cambio, mostrar los diversos componentes que pueden confluir en la construcción del concepto, a fin de elevar una propuesta integradora que permita desarrollar todas las hipotéticas ventajas y bondades que se han puesto de manifiesto en la bibliografía sobre los currículos basados en competencias.

Desde una noción integradora, entonces, más cercana a la naturaleza de la educación superior, las competencias se entienden como procesos complejos que las personas ponen en acción actuación- creación, para resolver problemas y realizar actividades (de la vida cotidiana y del contexto laboral-profesional), aportando a la construcción y transformación de la realidad, para lo cual integran

el saber ser (automotivación, iniciativa y trabajo colaborativo con otros), el saber conocer (observar, explicar, comprender y analizar) y el saber hacer (desempeño basado en procedimientos y estrategias), teniendo en cuenta los requerimientos específicos del entorno, las necesidades personales y los procesos de incertidumbre, con autonomía intelectual, conciencia crítica, creatividad y espíritu de reto, asumiendo las consecuencias de los actos y buscando el bienestar humano.

Dimensiones de las competencias

Para mayor información Ver Documentación acorde con el Espacio Europeo de Educación Superior: un enfoque por competencias. Página 24 a la 32 (Dimensiones de las competencias)



El curriculum orientado a las competencias

No se trata de orientar de manera exclusiva un modelo de currículo, ya que existe un y sin fin de propuestas. Sin embargo, se compartirá puntos esenciales que forman parte del currículo por competencias, una propuesta de Enfoque Socioformativo Complejo de Tobón, el mismo se diferencia de otras metodologías de diseño curricular por competencias:

Aplicación de la investigación acción – educativa en la práctica…Ver aquí

Evaluación por competencias

La evaluación por competencias en la educación superior actualmente están adoptando, a nivel mundial, una nueva forma de orientar la enseñanza de los contenidos a las competencias. Por su carácter de situado y complejo, la competencia requiere de otros modos de evaluación. Para ampliar la información hacer click aquí.

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